“Puede besar a la novia”. Siento sus labios húmedos con los míos, ahí la razón llegó. Me toma de la mano, y empezamos a caminar por la alfombra roja que va desde el altar hasta la entrada, se siente suave, sostiene mis pasos y los de él. Estoy vestida de blanco, con un bouquet de rosas blancas en una mano y la otra entrelazando el brazo de él, un chico de piel clara y ojos pardos, con una sonrisa enigmática.
Escucho el coro, escucho una canción de alegría. La gente parada al lado de las bancas, mirándome, sonriéndome. Mi madre con lágrimas en su rostro, lágrimas de felicidad contenida. Ella se acerca, da indicaciones a un par de niños que se ponen tras de mí, cargando la cola de este vestido que aún no sé en que momento me lo he puesto. Mi corazón palpita y su sonido se hace perceptible, él sigue mirándome con su sonrisa enigmática. Quién eres?
El camino se hace largo, y yo aún desorientada. Estoy llegando a la entrada, una puerta alta, abierta de par en par, y ahí mis amigas y amigos esperando que cruce el umbral. Los niños se detienen, él se detiene, yo me detengo. El arroz cae como rocío sobre mi rostro, pétalos de flores se posan sobre mis cabellos y la gente grita, se ríe, y él sigue mirándome con su sonrisa enigmática.
Ahí está el auto negro en el que debo subir, está adornado con cintas y flores blancas, una de sus puertas se abre, en espera de mi entrada. No recuerdo cuándo el sacerdote dijo “aceptas a este hombre como tu esposo”, no recuerdo que yo haya dicho “sí”, pero ahora estoy consciente, y a ese auto no quiero subir. Hago mis pasos más lentos, más rebeldes. Poco a poco se van deteniendo, lo miro a él, su sonrisa enigmática aún permanece en su rostro, sus ojos pardos brillan, pero yo siento miedo.
No es un sueño, qué pasó, quién es él?. No puedo subir al auto, tengo que regresar, qué hago aquí?. Debo borrar esto y volver al antes, dar un “deshacer” en la barra de herramientas o un control zeta con el teclado que aparentemente no fue usado estos últimos momentos. Cuánto tiempo ha pasado?, por qué el reloj avanzó sin darme cuenta? Será factible?, existirá un control zeta para la vida?. Pienso, un control zeta, me concentro, un control zeta, suspiro, un control zeta, su sonrisa va desapareciendo mientras mi temor se va revelando, control zeta, vamos, control zeta, cierro los ojos, control zeta, una lágrima empieza a recorrer mi mejilla, control zeta. Funciona, control zeta funcionó. El reloj ha retrocedido, el tiempo ha regresado, el invierno ha sucedido a la primavera. Estoy sentada en una mesa del Bocatto, tomando un vaso de cerveza malta, miro todo alrededor, me es conocido, me es cierto. Estoy con mis amigas, ellas ríen, yo río. Brindamos mientras un grupo toca una balada de los enanitos verdes. Estoy tranquila, me sirvo otro vaso más, bebo, y suspiro porque tengo el control de mi vida. Otro vaso más, otro brindis más, mientras el chico de piel clara y ojos pardos entra con una chica de la mano.
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